Este penúltimo fin de semana del mes de marzo he tenido la oportunidad de conocer de primera mano la experiencia de un director entregado a su labor como tal, con sus luces y sus sombras.
He aprendido con este primer encuentro buenos consejos que debo tener en cuenta para el desarrollo de la función docente, y bastantes advertencias sobre lo que no debería hacer, deducido de lo expuesto por el ponente y por lo inferido de sus palabras y actitudes.
El balance ha sido positivo. Ha merecido la pena, aunque el desplazamiento desde Estepona a Madrid y la vuelta haya sido agotador y el hecho de tener que relegar todas mis obligaciones docentes (que ya me costará una justificación a mis alumnos) en pos de seguir este curso.
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