Tres sesiones presenciales llevamos compartidas desde el inicio del curso del desarrollo de la función directiva.
Todas ellas se celebraron en el salón de actos del IES Virgen de la Paloma de Madrid, un entorno idílicamente académico que nos retrotrae a años de enseñanza a la antigua usanza. Paradójicamente, este espacio anclado en el pasado ha recluido entre sus muros propuestas muy novedosas. Pues, resultaron, abrumadoramente, innovadoras las prácticas metodológicas que se llevan a cabo en el CEIPS Santo Domingo de Algete. Sus experiencias en la creación de un programa de radio, el uso de Ipads, grabaciones, entrevistas, edición de vídeos, me parecieron muestras de una educación de un futuro más que lejano, pero altamente deseables.
Mucho más terrenales fueron los consejos aportados por el primer ponente Raúl Martínez desde su experiencia como director del centro. Llegué a anotar 72 consejos para poder liderar el proyecto de dirección.
Con el ponente Toni Solano me quedó muy claro cuáles son las prioridades en las líneas estratégicas de acción, básicamente, en centrar los recursos humanos y materiales en la lucha contra el elevado fracaso escolar en los primeros cursos de la ESO, con pasos aparentemente insignificantes pero poderosamente efectivos, como el organizar los espacios y los horarios escolares para una mejora del aprendizaje, teorías con las que estoy totalmente de acuerdo.
Fue interesante también conocer cómo se gestionan los centros educativos en el extranjero, como el que pudimos ver a través de los ojos de la ponente Mª Isabel Rodríguez.
Sin embargo, las aportaciones más interesantes, quizá por su proximidad en el tiempo, me parecieron que tuvieron lugar durante esta última sesión presencial.
Me sorprendió que el concepto de liderazgo incluyera dos palabras aparentemente antitéticas: líder y bien común. "Liderar", según explicó el ponente, Eugeni García, consiste en acompañar a un grupo de personas para conseguir un objetivo común.
Con la última sesión presencial, de Raúl Diego, entendí el concepto de que las TIC no solo son una herramienta de aprendizaje, sino que proponen el cambio de una metodología, el profesor ya no es el objeto transmisor de información, ya sea con una pizarra o con un proyector, sino el mediador entre la vorágine de información que circula por internet y la capacidad crítica de nuestro alumnado. Es el que enseña a discriminar la información veraz y útil para el propósito del aprendizaje, por lo que nuestra relación con las tecnologías de la información y la comunicación debe ser un acercamiento natural y acorde con los tiempos que corren.


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